martes, 1 de abril de 2014

Proporciones y ganas de dejar lugar

Lunes 8 AM 

Hay cosas que la gente por vagancia o falta de respeto no hace y una de esas cosas es dejar lugar o brindar lugar en el subte.

A saber: la mayoría de los vagones de subte tiene tres tipos de asientos  que corresponden a la cantidad de gente que entra en ellos. Generalmente son 4 de 8 personas, 2 de 5 y 2 de 3.

El problema esta cuando alguien quiere dejar espacio para que se siente otra persona.Por ejemplo el lugar que está reservado con prioridad para personas discapacitadas (que figura con silla de ruedas como si ese tipo de discapacidad pueda tener accesibilidad al subte, pero ese es tema de otro post), embarazadas, con bebés o con bastón (?) ¿Cuánto dejar? Porque acá viene otro problema que es el tema de las proporciones. No todos los cuerpos son iguales, por ende eso de que entran 8, 5 o 3 personas por asiento a veces no funciona y más cuando un pasajero dejo espacio para personas que tienen que tener esa prioridad que equivale a un bebe de dos meses. Como si los bebes de esa edad viajaran solos o siquiera se sentaran. Entonces de la otra punta de ese asiento de 8 hay tres personas que están completamente apretujadas porque dejo ese micro espacio a su derecha.

En un momento, antes de que el subte cierre sus puertas y abandone la estación de cabecera el quía canoso se corre hacia el lado de la puerta dejando el micro espacio de su otro costado. Para mí que es porque  acostarse sobre los hombros de la persona que tenía a su izquierda iba a ser mas incomodo que recostar su cabeza sobre los  caños, incomodo porque el tipo lo iba a mirar mal no por otra cosa, porque se veía robustito.

¿Qué logro con esto? Que el robustito quede mal. ¿Por qué? Porque el micro espacio ahora parecía que lo había dejado él y este miraba a la gente, que se paraba delante del espacio, como diciéndole, “se que te querés sentar pero no podes, discúlpame pero no es mi culpa”.
Porque encima nosotros nos paramos delante de ese espacio y es como que medimos nuestras caderas para ver si entramos y les digo, por experiencia propia de caderona, que muchas veces ese espacio que pensamos que va a ser cómodo para nuestras nalgas no lo es, terminamos apretados pretendiendo que estamos a gusto cuando no es así y casi que nuestros hombros se juntan con nuestra cara.

Así que si estás leyendo esto y sos el quía canoso o uno de esos que pretende ser solidario dejando micro espacios tene en cuenta que no sos buena persona y las personas mayores a dos meses te odiamos.


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